Con el otoño llegan los días más cortos, el frescor de las mañanas y esa necesidad casi instintiva de recogerse y cuidarse. Es la estación perfecta para regalarse una escapada de bienestar: un baño termal, un masaje sin prisas o, simplemente, el silencio de un buen spa mientras fuera cae la tarde. España, con su larga tradición balnearia y sus rincones cargados de historia, ofrece lugares únicos para reconectar con uno mismo. Estas son tres propuestas para vivir el otoño con calma.
En Caldes de Malavella, en el corazón de Girona, Vichy Catalan custodia una de las grandes tradiciones termales del país. Su experiencia "Un día en el balneario" invita a sumergirse en un circuito termal de aguas mineromedicinales —que contienen 27 de los 34 minerales presentes en el cuerpo humano— dentro del histórico 1881 Hotel Balneario, un espectacular edificio modernista declarado Patrimonio Arquitectónico de Cataluña. La visita se completa con un recorrido por la planta embotelladora, para conocer de primera mano la historia de esta marca centenaria. Entre jardines, salones llenos de historia y el rumor del agua, es un auténtico viaje a la época dorada del termalismo europeo sin renunciar a ninguna comodidad.
Más al norte, en plena Asturias verde, el Parador de Corias ocupa un imponente monasterio del siglo XI conocido como "el Escorial de Asturias" por la majestuosidad de su arquitectura. Es un lugar con alma: el único parador de la Red en el que los huéspedes comparten espacio con sus antiguos moradores, una comunidad de monjes dominicos que aún hoy gestiona la iglesia anexa, y que esconde en su planta baja un pequeño museo con los restos arqueológicos de la iglesia fundacional. Allí, con la experiencia "Relájate en el Spa de Corias", el descanso adquiere una dimensión especial: un spa moderno y luminoso con vistas al río Narcea, en un entorno de bosques y prados que en otoño se tiñen de ocres y dorados. Y tras un circuito de aguas o un masaje, nada como rendirse a la contundente cocina tradicional del occidente asturiano. Difícil imaginar un lugar más propicio para desconectar.
Y para quienes prefieran alargar el buen tiempo, Barceló propone poner rumbo a Gran Canaria, donde el otoño apenas se nota. En pleno centro de Las Palmas, junto al histórico parque Doramas, se alza el Santa Catalina, uno de los hoteles más emblemáticos y con más solera de la isla. Su experiencia "Wellness Day Pass en Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel" abre las puertas de un exclusivo wellness center donde disfrutar, durante toda una jornada, de tratamientos personalizados, masajes y un relajante circuito de hidroterapia. Una forma de combinar el bienestar con el encanto de un gran hotel de leyenda y el clima suave del Atlántico, que convierte casi cualquier mes en primavera.
Aguas termales, monasterios centenarios o el clima suave del Atlántico: sea cual sea el plan, el otoño es la mejor invitación a bajar el ritmo. Es la estación de las cosas sin prisa, del descanso merecido y del tiempo para uno mismo, esas pequeñas pausas que luego se recuerdan durante todo el año. Porque, al final, cuidarse no siempre exige grandes gestos: a veces es tan sencillo como cerrar los ojos y dejarse llevar por el agua.